Maite García-Nieto

 
Principal Arriba

 

El Enfermo Imaginario
Título original: Le malade imaginaire
Molière
1673
 
El Enfermo Imaginario gira alrededor de la figura de un hipocondríaco que teme la intervención de los médicos, gremio cuya sátira estaba muy de moda en la época. La comedia remarca, en clave satírica, la crueldad de los médicos, que atormentan al enfermo.
 
Argan, un burgués, cree estar siempre enfermo. Su mujer, Béline le prodiga tiernos cuidados, pero en realidad no hace más que esperar su muerte para poder recibir la herencia. El enfermo, en su delirio, ordena constantemente que se le practiquen sangrías y purgas, y toma todo tipo de remedios, dispensados por unos médicos pedantes más preocupados por complacer a su paciente que por su salud; y que no quieren más que su dinero. Para que su amo coma bien, Toinette, su criada, se disfraza de médico y le da consejos más razonables. La acción transcurre en París a fines del siglo XVII. Fue estrenada el 10 de febrero de 1673, en el teatro parisino del Palacio Real y s la última comedia de Molière
 
Angélique, su hija, quiere a Cléante, lo que disgusta a Argan, ya que Cléante es pobre y referiría ver a su hija casada con Thomas Diafoirus, el hijo de un médico, concertando para ello un matrimonio de conveniencia que le ahorre la ingente cantidad de dinero que destina a sus curas y medicamentos.  Para sacarles del apuro, Toinette pide a Argan que se haga el muerto; después manda llamar a su mujer, quien manifiesta una inmensa alegría de verse liberada de su marido. Toinette llama entonces a Angélique, y ésta demuestra una aflicción auténtica y sincera por la muerte de su padre. Argan termina entonces con su farsa y acepta la unión de su hija con Cléante, a condición de que éste se convierta en médico. Su hermano, Béralde, le aconseja convertirse él mismo en médico, lo que acepta. La obra acaba con una ceremonia bufa de entronización de Argan en la medicina.
 
Fue la última comedia de Molière. En la cuarta representación, en la que hacía el papel de Argan, sentía que se moría de verdad, mientras se esforzaba por ocultar su dolor sonriendo. El resto de actores, que comprendieron el mal estado en que se encontraba bajaron el telón, tras lo cual se desmayó. Los médicos lo llevaron a su casa y durante horas su mujer permaneció al pie de su cama hasta que falleció. Generalmente en las representaciones de teatro se dice que trae mala suerte vestirse de amarillo, dado que Molière sufrió el ataque estando en el teatro vestido de este color.
 
Personajes:
Argàn, enfermo imaginario
Belina, mujer de Argàn en segundas nupcias.
Angelica,hija de Argàn y enamorada d Cleanto.
Luisita, hija de Argan y hermana de Angelica
Beraldo, hermano de Argàn
Cleanto, galán de Angélica
Señor Diafoirus, medico
Tomas Diafoirus,hijo del médico y pretendiente de Angélica
Señor Purgon, médico de Argàn
Señor Fleurant, boticario
Señor Buenafè, notario
Toñeta, criada
El enfermo imaginario - Fragmento
CLEONTE
- ¿Qué tenéis, Angélica? ¿Por qué lloráis?
 
ANGÉLICA
- ¡Lloro porque acabo de perder lo más grande que puede perderse en la vida! ¡Lo más querido! ¡Lloro la muerte de mi padre!
 
CLEONTE
- ¡Qué catástrofe! ¡Qué suceso tan inesperado!... Habiéndole rogado a vuestro tío que intercediera en mi favor, venía ahora a presentarme a él para rogarle, con todos los respetos, que me concediera tu mano.
 
ANGÉLICA
- No hablemos más de nada, Cleonte, y olvidemos toda idea de matrimonio. Después de esta desgracia, no quiero pertenecer al mundo; renuncio a él para siempre... ¡Sí, padre querido! Si antes me resistí a vuestros deseos, quiero seguirlos ahora y reparar de este modo la pesadumbre que os causé y de la que ahora me acuso. Aceptad, padre mío, mi promesa y dejad que os abrace para testimoniaros mi ternura.
 
ARGAN
- ¡Hija mía!
 
ANGÉLICA- ¡Ah!
 
ARGAN
- ¡Ven! ¡No temas! Tú sí eres de mi sangre; mi verdadera hija, cuya bondad me enorgullece.
 
ANGÉLICA
- ¡Qué agradable sorpresa, padre mío! Y ya que, para dicha mía, vuelvo a veros, dejad que me eche a vuestras plantas y que os suplique que, si no estáis dispuesto a favorecer los impulsos de mi corazón, si no queréis darme a Cleonte por esposo, al menos, os lo ruego, no me obliguéis a casarme con otro. Es la única gracia que os pido.
 
CLEONTE
- Dejaos enternecer, señor, por sus ruegos y por los míos, y no queráis contrariar los transportes de nuestra mutua inclinación.
 
BERALDO
- Te opondrás aún?
 
ANTONIA
- ¿Permaneceréis insensible a tanto amor?
 
ARGAN
- Que se haga médico y consentiré en el matrimonio. Haceos médico y os entrego mi hija.
 
CLEONTE
- Con mucho gusto, señor. Si es esa la condición para llegar a ser vuestro yerno, yo me haré médico, y boticario también, si os agrada. ¡Qué no haría yo por lograr a mi Angélica!
 
BERALDO
- Se me ocurre una cosa, hermano. ¿Por qué no te haces médico tú también? Esa sería la mejor solución, porque entonces lo tendrías todo en tu mano.
 
ANTONIA
- Es verdad. Ese sería el mejor medio de curaros; no hay enfermedad tan osada que se atreva a jugársela a un médico.
 
ARGAN
- ¿Os burláis de mí? ¿Estoy yo en edad de ponerme a estudiar?
 
BERALDO
- ¿Estudiar? La mayoría de los médicos no saben lo que tú.
 
ARGAN
- ¿Y el latín? ¿Y el conocimiento de las enfermedades y de su medicación?
 
BERALDO
- En el instante de vestir los manteos y calarte el birrete te lo sabes todo.
 
ARGAN
- Pero ¿con sólo vestir los hábitos se sabe medicina?
 
BERALDO
- ¡Claro!... Con una toga y un bonete, todo charlatán resulta un sabio, y los mayores desatinos se admiten como cosa razonable.
 
ANTONIA
- Además, con esas barbas ya tenéis la mitad del camino ganado; unas buenas barbas hacen a un médico.
 
CLEONTE
- Y en último caso, aquí estoy yo dispuesto a todo.
 
BERALDO
- ¿Quieres que despachemos ahora mismo?
 
ARGAN
- ¿Ahora mismo?
 
BERALDO
- Y aquí, en tu misma casa.
 
ARGAN
- ¿En mi casa?
 
BERALDO
- Sí. Yo tengo amigos en la Facultad que vendrán al instante para que celebremos la ceremonia en la sala. Además, no te costará nada.
 
ARGAN
- ¿Qué hacer?
 
BERALDO
- Te aleccionan en cuatro palabras y te dan por escrito el discurso que debes pronunciar. Mientras tú te vistes con más decencia, yo voy a avisarles.
 
ARGAN
- Pues vamos.
 
ANTONIA
- ¿Qué es lo que pretendéis?
 
BERALDO
- Que nos divirtamos un rato. Los comediantes han concertado una mascarada parodiando la recepción de un médico; propongo que nosotros tomemos también parte en la farsa y que mi hermano represente el papel principal.
 
ANGÉLICA
- Me parece demasiada burla.
 
BERALDO
- Más que burlarnos, es ponernos a tono con sus chifladuras y, aparte de que esto quedará entre nosotros, encargándonos cada uno de un papel, nos daremos mutuamente la broma; el Carnaval nos autoriza. Vamos a prepararlo todo.
 
CLEONTE (A Angélica)
- ¿Consientes?
 
ANGÉLICA
- Puesto que mi tío nos autoriza...
 
Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière, nació en París el 15 de enero de 1622. Considerado el padre de la Comédie Française, sigue siendo un autor muy interpretado. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: «No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo», y su principal objetivo fue el de «hacer reír a la gente honrada». Puede decirse, por tanto, que hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir de los años 1620 en Francia, con respecto a la comedia: Castigat ridendo mores, «Corrige las costumbres riendo».
 
Hijo de un carpintero, se atribuye, sin que ello sea seguro, la razón de su interés por el teatro a sus tíos, que a menudo le llevaban a ver obras de teatro. En 1653 entra en el Liceo de Clermont. Posteriormente (1669) sustituyó a su padre como tapicero real de Luis XIII y conoce y se relaciona con la familia de comediantes Béjart. Su primer encuentro con la comedia en el teatro fue cuando al morir su madre, su abuelo le lleva, junto con sus hermanos, a ver una obra de teatro callejera para que no se sientan tan tristes por el fallecimiento.