Maite García-Nieto

 
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Nacer en el barrio de Lavapiés, en Madrid, para cuantos hemos leído y amado a Gloria Fuertes, es como estar tocado por una buena estrella. Belén Reyes, mujer, poeta, madrileña y de Lavapiés, está tocada por esa varita mágica que asiste a algunas personas elegidas antes de nacer.

Belén nace un 22 de 0ctubre de 1964; desde muy niña empieza a escribir poesía: de hecho conserva poemas escritos a los ocho Belén Reyes conoce la poesía desde dentro; en ella la poesía es parte de su existencia cotidiana; y eso se nota en la maestría con que maneja los resortes del idioma en su vertiente más poética: juegos de palabras, dobles sentidos, conocimiento perfecto de la metáfora, rejuvenecida cuando es tocada por sus manos, etc.. Belén Reyes ha obtenido varios premios a su creación literaria: en 1989 obtuvo el premio de poesía Gerardo Diego en Pozuelo de Alarcón, siendo finalista en varias ocasiones: en 1991 con motivo del premio Barro de Sevilla, con el libro Ve(r)sos que nunca he dado; en 1995 recibe el accésit del premio de poesía Ciudad del Ejido (Almería) con el libro Atrévete a olvidarme; en 1997 es finalista del premio de narrativa Ana María Matute, con un relato que lleva por título “Fotograma de mujer”, etc. Tiene publicados poemas y relatos en varias revistas y libros colectivos. Tiene, además, varios poemarios esperando un editor: Atrévete a olvidarme y Ponerle un bozal al corazón, entre otros, y en la actualidad prepara una novela corta con el título Incisos. También ha sido antologada en la obra Milenio (Ultimísima poesía española)
 
 
Desnatada

Estoy al borde de ser borde,
me lo noto.
El precipicio crece,
estoy cansada.
Estoy al borde de ser borde,
estoy a punto
de nieve
mucha nieve. Estoy helada.

Estoy al borde de ser borde
y duele mucho.
¡Dios mío, hazme mediocre!
Estoy cansada
de apostarme la vida a cada instante,
de ir desnuda y verter en todo, el alma.

Déjame que me quede aquí
en el medio,
envuelta en celofán,
bien razonada.

Dame mesura, Dios,
dame mesura,
mesura chapucera y cotidiana.

Hazme mediocre, Dios
hazme mediocre.
En vez de corazón
una ensaimada.
Y el alma en tetra-brik
para que dure....

Ten compasión
y hazme desnatada.