Maite García-Nieto

 
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Amado señor mío:

Confieso que hoy te amo

quizá más que otros días,

que me siento más tuya

y me siento mas niña.

 

Confieso que hoy soy débil,

más débil que otros días,

que añoro más tus manos

y el nudo de tus brazos.

 

Confieso que te extraño,

más que ninguna tarde

y me duele el deseo

de tenerte conmigo.

 

Señor, amado, mío;

Confieso que  te amo.