Maite García-Nieto

 
Principal Arriba

 

 
 
 
Título original: The incredible shrinking man
Año: 1957
Pais. EE.UU.
Duración: 81 min.
Director: Jack Arnold
Reparto: Grant Williams, Randy Stuart, April Kent, Paul Langton, Raymond Bailey, William Schallert, Frank J. Scannell, Helene Marshall, Diana Darrin, Billy Curtis
Guión: Richard Alan Simmons. Basado en la novela de Richard Matheson
Fotografía: Ellis W. Carter (B&W)
Música: Joseph Gershenson
Productora: Universal International Pictures
Género: Ciencia ficción - Terror
 
         
 
 
Sinopsis:
La película nos muestra la vida tranquila y descansada de Scott Carey, un joven hombre de negocios, y Louise, su esposa, que disfrutan de una tarde al sol a bordo del yate del hermano de Scott. En un momento en que la esposa baja a por cerveza para su marido, una nube radioactiva cruza el bote, a pesar que no se advierte ningún tipo de viento. Seis meses después Scott nota que su ropa le queda grande y una visita al médico le confirma que se ha achicado algunos centímetros y ha perdido 4 kilos. A partir de ese momento, Scott no detendrá su decrecimiento, salvo en un breve momento, en que un médico logra retardar el proceso. Empieza a volverse tan pequeño que incluso su gato intenta comerselo pensando que se trata de un pequeño ratoncito. La vida de Scott se ha convertido en un batalla continua por la supervivencia, y lo peor de todo es que no sabe si alguna vez su cuerpo volvera a la normalidad.
 
 
Comentarios:
Antes de la ciencia-ficción metafísica-poética de "Blade runner" de Ridley Scott; antes de la ciencia-ficción metafísica-filosófica de "2001: Odisea del Espacio" de Stanley Kubrick; antes de todo, estuvo "El increible hombre menguante" de Jack Arnold, una película que en medio de un momento difícil para tal objetivo, logró dejar sentado que la ciencia-ficción cinematográfica también podía dar cabida a temas profundos y ambiciosos. Gran parte de la fuerza de la película procede de su mordacidad psicológica y del fértil y preciso uso de los objetos. Para Matheson y Arnld, la aventura de Scott Carey es una lección sobre la hostilidad del entorno artificial y de la propensión indestructible de la humanidad a creerse la medida de todas las cosas. Una de las mejores películas de ciencia-ficción de los años 50, un apasionante clásico. Imprescindible.