Maite García-Nieto

 
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Poeta y periodista español nacido en Málaga en 1928.
Desde 1945 se radicó en Madrid donde cursó estudios de Derecho. Lleva muchos años publicando columnas diarias en la prensa española, dándole la oportunidad a sus lectores de vivir muy de cerca su fino humor y su personalidad brillante.
Ha obtenido varios premios de periodismo y numerosos certámenes poéticos de provincias. Entre sus galardones se destacan el Premio Nacional de Literatura, el Premio Periodístico Comité Español de Unicef, el premio Juventud en 1955, el Premio Javier Bueno de la Asociación de la Prensa de Madrid y los premios Luca de Tena, César González Ruano, Mariano de Cavia y José María Pemán.
Asimismo,  recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga en el año 2000 y Pluma de Plata del Club de la Escritura de Parker Waterman en el año 2001.
Entre sus publicaciones figuran: Manera de silencio en 1955, Ciudad de entonces en 1962 y La mitad del tiempo en 1963.

 

De mí, una guitarra

Cuando yo me haya ido
-qué triste que me vaya-
de esta madera mía
que me hagan una guitarra.

Cuando termine la muerte,
si dicen: "¡A levantarse!",
a mí que no me despierten.

Que por mucho que lo piense,
yo no sé lo que me espera
cuando termine la muerte.

Que yo me conformo siempre,
y una vez acostumbrado
a mí que no me despierten.

Para encontrarme conmigo
vuelvo a salir a la calle,
calle del tiempo perdido.

Para encontrarme contigo
estoy buscando en el suelo
las huellas de su sonido.

Para encontrarme con nadie
me pongo a mirar arriba,
¡Auxilio, que Dios me ampare!

Mis cuentas no están cabales:
me falta una golondrina
y me sobran tres cristales.

Mira qué cosa tan rara:
pasé la noche contigo
estando solo en mi cama.

En este día cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya fuera,

mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.

Ponte a vivir como loco:
ama, ríe, bebe, olvida.
Puesto a vivir todo es poco
por más que dure la vida.

El mar no puede morir,
se quedará navegando
aunque no haya nadie aquí.

Si otros no buscan a Dios
yo no tengo más remedio:
me debe una explicación.

No digo que sí o que no.
Digo que si Dios existe
no tiene perdón de Dios.

No digo que no o que sí.
Digo que me gustaría
que Él también creyera en mí.

Yo no le guardo rencor.
Si le encuentro alguna vez
nos perdonamos los dos.

Mi pobre tierra no puede
darme lo que estoy buscando.
Nadie da lo que no tiene.

Yo no culpo a Andalucía,
sé muy bien que a su esperanza
le pasó lo que a la mía.

Averigua quién te dio
esas ganas de morirte.
Ha tenido que ser Dios.

Ha tenido que ser Dios
un día que estaba triste.
No tiene otra explicación.