Maite García-Nieto

 
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No nos separarán la muerte ni la vida.

Viajaremos unidos,

las manos enlazadas,

alegrando los días que no saben

despertarse, más que con la tristeza.

 

Nunca más el silencio será nuestro enemigo;

Seré tu amiga eterna en las noches tranquilas,

mientras duerme la tierra.

Y todo será azul mientras sonrías,

y tus manos de luna acaricien mis lágrimas.