Maite García-Nieto

 
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VI

A veces estoy triste

y una palabra tuya

me hace sentir como era.

Me basta una palabra;

oír tu voz lejana

acaba con mi miedo.

Acarician mi oído

haciéndome cosquillas

y recorren mi cuerpo

como un vino caliente

que me hace sentir viva.

Sólo quiero tu voz

para mi sueño herido,

solamente tu voz

para mi alma callada.

Nunca dejes de hablarme;

necesito un sonido

que rompa mi silencio.