Maite García-Nieto

 
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VIII

¡He aprendido tantas cosas contigo!

Me enseñaste despacio.

Poco a poco aprendí

a ser mujer y niña entre tus brazos;

poco a poco formaste

mi cabeza y mi cuerpo a tu manera;

sin detenerte

me fuiste haciendo tuya;

me enseñaste

a no tenerte miedo,

a desear tu cuerpo y tu olor suave,

a extrañar tu presencia,

y llenaste de ti

mi día interminable.

 

Yo te enseñé a reír

y los dos nos reímos

de esta vida tan rara que nos une,

y los dos aprendimos

a no estar nunca solos.

Y viajamos los dos a la deriva,

sin pensar, sin saber

adónde vamos.